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Argentina se acerca a la histórica legalización del aborto | Desarrollo global

Belén terminó en la cárcel luego de sufrir un aborto espontáneo. Sin saber que estaba embarazada, la joven de 25 años acudió a buscar atención médica a un hospital en la provincia norteña de Tucumán, en Argentina, cuando sufrió un dolor abdominal.

De acuerdo con la estricta legislación antiaborto de Argentina, el hospital denunció a Belén (no es su nombre real) a las autoridades y la condenó a ocho años de prisión por homicidio. No recuperó su libertad hasta casi tres años después, en 2017, luego de que una abogada feminista que se hizo cargo de su caso convenciera a la Corte Suprema de Tucumán para que revocara su condena.

“Hay muchos Beléns en Argentina y esta locura continuará hasta que se legalice el aborto”, dijo Ana Correa, activista pro-aborto y autora del libro Somos Belén (Somos Belén).

Ese momento tan esperado puede estar a punto de llegar.

Se espera que Argentina se aleje un paso de convertirse en la primera gran nación latinoamericana en legalizar el aborto el jueves, cuando la cámara baja del Congreso vote un proyecto de ley de aborto legal patrocinado por el presidente Alberto Fernández. El presidente tiene una mayoría en la cámara baja y una fuente del gobierno dijo que el Senado podría aprobar la medida para convertirla en ley la próxima semana.

El impulso a la reforma en Argentina es parte de una “ola verde” pro-aborto que se extiende por América Latina, simbolizada por el pañuelo verde que se ha convertido en la bandera reconocible al instante de la campaña en toda la región.

“Las mujeres de Argentina gozan ahora del aliento de toda América Latina, donde el pañuelo verde se está levantando alto de norte a sur”, dijo Claudia Piñeiro, una autora argentina que lleva años haciendo campaña por el aborto legal.

La falta de un aborto legal ha condenado a millones de adolescentes en toda la región a llevar a término embarazos no deseados. Solo en Argentina, más de 7.000 niñas de entre 10 y 14 años dieron a luz bebés en 2016-2018. El ochenta por ciento de ellos fueron de embarazos no deseados, frecuentemente resultado de violación, según un informe reciente de la Red Argentina de Acceso al Aborto Seguro.

“La aprobación de este proyecto de ley evitará que seamos utilizadas como máquinas de parto y nos permitirá ser tratados como seres humanos con derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo y destino”, dijo Gabriela Cabezón Cámara, destacada intelectual y autora argentina.

Someterse a un despido sigue siendo punible por ley en toda América Latina, donde la fuerte influencia de la Iglesia Católica ha ayudado a mantener el aborto ilegal en la mayoría de las naciones. Como en el caso de Belén, muchas mujeres terminan en prisión por buscar asistencia médica luego de un aborto espontáneo.

El aborto está completamente prohibido en El Salvador, República Dominicana, Nicaragua y Honduras, mientras que se hacen excepciones en casos de violación o para salvar la vida de la mujer en otras naciones como Brasil o Chile.

En América Latina, el aborto es legal solo en Cuba y Uruguay, ambos países pequeños donde la iglesia católica tiene menos influencia. El aborto electivo también es legal en algunas jurisdicciones de México, así como en la nación sudamericana de Guyana y el departamento francés de ultramar de la Guayana Francesa.

Un cambio en la ley en Argentina, el país de origen del Papa Francisco, enviaría una fuerte señal en una región donde la demanda de abortos legales continúa creciendo.

El precio de las mujeres argentinas es desgarrador. Casi 40.000 mujeres fueron ingresadas en hospitales públicos por complicaciones derivadas de abortos ilegales solo en 2016, según un nuevo informe. De estos ingresos, 6.400 correspondieron a niñas y adolescentes de 10 a 19 años.

Al menos 65 mujeres murieron después de someterse a intervenciones clandestinas en el período de tres años 2016-2018, aproximadamente la mitad de ellas en la veintena y nueve de ellas solo adolescentes.

Al menos 73 mujeres, así como médicos y enfermeras, han ido a prisión o han estado bajo arresto temporal por cargos de aborto ilegal en Argentina desde 2012, dicen activistas pro-aborto.

Hace dos años, un intento anterior de legalizar el aborto fue rechazado por el Senado luego de un maratón de debate de 15 horas a pesar de las encuestas de opinión que mostraron un fuerte apoyo público a la medida.

La Iglesia católica presionó fuertemente contra la legislación, y el proyecto de ley de 2018 no contó con el apoyo del entonces presidente Mauricio Macri.

Pero el revés dio un nuevo impulso a las activistas feministas de Argentina, y con la pandemia de coronavirus carcomiendo el apoyo a su administración, el actual presidente Fernández está ansioso por cumplir con la promesa electoral de 2019 de legalizar el aborto.

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