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Para hacer frente a la migración, Europa debe intensificar sus esfuerzos fuera de sus fronteras – POLITICO

Evarist Bartolo es el ministro de Asuntos Exteriores y de Europa de Malta.

VALLETTA – Durante demasiado tiempo, Europa ha enterrado la cabeza en la arena cuando se trata de abordar la migración.

Aunque los miembros de la UE están de acuerdo en general en la necesidad de gestionar los flujos migratorios y reducir el número total de personas que llegan a las costas europeas, todavía divergen sobre cómo lograr esos objetivos.

El problema se ha convertido en una espina clavada en el costado de Europa, al exponer un fracaso de décadas para resolver esas diferencias. Y a pesar de los esfuerzos de la presidencia alemana del Consejo de la UE – para impulsar los debates sobre el nuevo pacto migratorio propuesto por la Comisión Europea en septiembre – no estamos más cerca de un acuerdo que en años anteriores.

A estas alturas sabemos que no existe un enfoque único para la migración; no existe una solución simple ni una fórmula mágica. Es más, no todos los países enfrentan los mismos desafíos. Los países de primera línea como Malta, por ejemplo, están sometidos a una presión especial como resultado de su geografía y su tamaño.

Pero no podemos permitirnos seguir tirando la lata por el camino. Necesitamos urgentemente llegar a un acuerdo justo sobre esta cuestión crucial.

No se puede dejar que los países de primera línea enfrenten solos las presiones migratorias, y la solidaridad entre los países miembros no debe limitarse al enfoque ad-hoc de los últimos años, según el cual solo algunos gobiernos intervienen ocasionalmente y alivian parte de la carga que experimenta el frente. revestimientos.

Si bien el nuevo pacto presentado por la Comisión es un paso en la dirección correcta, no llega a abordar varias cuestiones de larga data.

En primer lugar, Europa debe reforzar la cooperación con terceros países, en particular con los que están cerca de las fronteras de la UE, mediante un mayor diálogo y un apoyo más tangible, incluidas medidas y equipos de creación de capacidad. Debemos asegurarnos de que estos países estén completamente equipados para gestionar sus flujos migratorios y evitar situaciones en las que un país, como Libia, no cuente con los buques necesarios para reaccionar ante una alerta de búsqueda y salvamento.

En segundo lugar, debemos establecer centros más adecuados, que serán gestionados por la Agencia de la ONU para los Refugiados, en Libia y otros países africanos donde los migrantes puedan presentar sus solicitudes de asilo y esperar los resultados de esas solicitudes. Esto garantizaría que los migrantes sean tratados con humanidad y dignidad y eliminaría el riesgo de un arduo viaje para llegar a Europa.

En tercer lugar, debemos insistir en la cooperación de los países no pertenecientes a la UE cuando se trata del regreso de aquellas personas que llegan ilegalmente a nuestras costas y no son elegibles para la protección internacional. La UE debe redoblar sus esfuerzos en este ámbito y centrarse en la creación de asociaciones que permitan retornos y readmisiones efectivos.

Como parte de dicho plan, los países de la UE deberían aprovechar la retención de visas para los miembros de la clase política y empresarial de terceros países que no cooperen en la readmisión de sus propios nacionales. Esta medida será más eficaz si todos los países miembros de la UE respaldan una posición común y utilizan sus políticas de visados ​​para garantizar la cooperación de los países de origen. La UE debe utilizar su red de oficinas de delegación en todo el mundo para garantizar que los gobiernos proporcionen la documentación necesaria para que se lleven a cabo las devoluciones. En otras palabras, la UE debe poner todo su peso en los retornos; de lo contrario, estos simplemente no sucederán.

Además, cualquier reforma del sistema de asilo europeo debe tener en cuenta las especificidades de los flujos migratorios. Una frontera marítima y una frontera terrestre no son comparables, y lo que puede funcionar en un aeropuerto es poco probable que funcione en el mar, donde los migrantes llegan, en su mayor parte, en grandes grupos y son indocumentados.

Los países miembros de primera línea no pueden seguir soportando la presión desproporcionada de las llegadas masivas. Para que la legislación sobre migración a escala de la UE sea eficaz, debe garantizarse la reubicación de los migrantes y un mecanismo para asegurar las promesas necesarias para tales reubicaciones.

Por último, la UE debe hacer más para abordar las causas fundamentales de los principales flujos migratorios a sus costas. La migración irregular no ocurre de forma aislada; más bien es un síntoma de problemas mayores, como el desempleo, la guerra, la persecución, las violaciones de los derechos humanos y la desigualdad. Tratar el síntoma sin abordar las causas es muy miope.

La UE debería centrarse en los factores de empuje, las razones por las que las personas abandonan sus países, y apoyar las políticas que permitirán que los terceros países y sus economías prosperen. Esto tendrá un efecto dominó y ayudará a frenar el flujo de inmigrantes a Europa, al tiempo que impulsará los esfuerzos de desarrollo en estos países.

En parte, esto implicará profundizar nuestra relación con África. El continente es un socio natural de la UE en comercio, inversión y desarrollo, pero también en todos los aspectos de la migración, incluido el establecimiento de rutas migratorias legales, la lucha contra la migración ilegal y las redes de tráfico ilícito y la readmisión de migrantes a los que no se les ha concedido asilo en Europa. .

La próxima reunión con socios africanos al margen del Consejo Europeo del 10 al 11 de diciembre será una oportunidad para discutir la cooperación en estos temas, al igual que la cumbre conjunta que se espera que tenga lugar el próximo año. Las oportunidades están ahí; debemos hacer un uso adecuado de ellos.

La migración irregular es un desafío global y un problema urgente que afecta la vida de millones de seres humanos vulnerables en todo el mundo. Para abordarlo de manera eficaz, debemos esforzarnos más para comprendernos unos a otros, tanto dentro de la UE como con nuestros socios en África y en otros lugares. Poner la cabeza en la arena y esperar que el problema se resuelva por sí solo ya no es una opción.



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